Distraccióन fugaz



No tuve tiempo para deseos. Pero al apagarse la llama fugaz la oscuridad del cielo se vio iluminada nuevamente. Con su rostro. Y aproveché el momento para pedirle que estuviera conmigo y confesarle que no dejo de pensar en ella. Que me muero por tener algo con ella.
Sí, lo acepto, la deslumbrante belleza de aquella estrella fugaz obnubiló mi memoria. Cómo le explico que no quedó en segundo plano ante tan hipnotizante belleza.
No lo discuto. En seis segundos me asombró una repentina luz en el cielo que me hizo olvidarla, pero es que el resto de las 23 horas 59 minutos y 54 segundos del día sólo pienso en ella.
Excusas. Recuerda que una estrella fugaz está muy lejos de ser algo similar a una estrella.
Ten en cuenta que si por milésimas de segundos pierdes su trayectoria esta ya se apaga, se ha ido. Desaparece.
Igual me atosigan los remordimientos. Una mea culpa intransigente. Las ganas incontrolables de pedirle perdón por no ser suyo las 24 horas. Se lo merece.
Cualquier consecuencia me la merezco.

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