
Te confieso. No es mi problema que te guste mentir.
Con descaro regresaste frente a mí a mostrarme tus labios rojos. Esos mismos que se inflaman ante tu alergia a la barba. Los que yo besé hasta que se me acabó la saliva, hasta que los irrité de deseo. Los derretí con mi saliva, mientras jugabas con tu lengua en mi boca.
Primero fue una excusa. Repentinamente me llamaste mentiroso ante la cobardía de aceptar tu falta. Jugaste sucio y yo con los ojos caídos te miré con vergüenza. Pensándome malo.
Cuando sientes vergüenza tus ojos se mantienen alertas, nunca cierran. Eres de armas tomar. De peligrosidad extrema. Eres de romper sentimientos.
Corrijo: es mentira, no tienes vergüenza.
Si intentas todos los días sumar tus falsedades, el efecto no será bola de nieve. Serás tú engañándote a ti misma y yo esperando la eterna venganza. Porque lo que aquí se hace, aquí se paga. ¿Trillado no? Pero es la pura verdad.
En estos momentos estás muy feliz. Pero al final, la sonrisa en los labios estará de mi lado y en tu estómago esas mariposas que hoy vuelan sumisas se convertirán en vampiros con un hambre voraz.
Te comerán las entrañas y yo disfrutaré un sorbo de eso.
No es que te desee mal. Eso nunca. Sólo quiero que pagues tu mentira.
Y yo cobrar mi venganza.
ESTE POEMA ES EL PRIMERO PUBLICADO EN MI COLUMNA DE LA REVISTA DIGITAL EXTRACTO.
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1 comentarios:
A mi no me da alergia la barba jeje, es más; adoro cuando está sin afeitar jiji. Saluditos Moi :) ♥
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